El arte de apoyar el violoncello

Uno de los primeros pasos para aprender a tocar el violoncello es empezar a sentirse cómodo/a con el instrumento, es decir, que poco a poco empiece a formar parte de nosotros sin que nos resulte algo extraño. Tiene que existir esa fusión y sintonía. Aunque esto nos lleve semanas, es un paso que no debemos obviar.

El violoncello como sabéis tiene la peculiaridad de descansar sobre el pecho del instrumentista. Es muy importante aprender a apoyarlo en el cuerpo de forma correcta, para evitar errores posturales y futuros vicios que pueden llevarnos a que sea incómodo y dañino; algo absolutamente fuera de lugar cuando hablamos de este instrumento.

Para mi una de las grandes ventajas del chelo, al principio, es que es muy cómodo de tocar. A diferencia de los violinistas o violistas, por ejemplo, no tenemos que sujetarlo entre el hombro y la barbilla, es decir el acercamiento al instrumento es amable y nos invita a seguir practicando. No deberíamos sentir ningún tipo de dolor y la relajación es clave para favorecer la práctica correcta.

Os recomiendo una banqueta de piano o de batería cuando estéis tocando el violoncello. Son las más cómodas que he probado. Y no solamente esto, se pueden regular en altura, algo muy importante. Si no tuvieseis, una silla sin brazos será más que suficiente.

Necesitaremos también una cinta, o apoyapicas o anti resbaladiza (he oído todos estos nombres) que deberá situarse en un punto central con respecto a nuestro cuerpo y la silla. A veces pasamos por alto esto, pero la altura de la silla es un factor importante no debe ser ni muy alta ni muy baja, en general deberíamos decir que nuestras piernas en posición firme deben de formar un ángulo de 90º con respecto al suelo. Al sentarnos debemos hacerlo a partir de la mitad del asiento e intentando que el centro de gravedad participe de forma activa para que la postura en general sea sólida y con la espalda recta.

Tenemos que recalcar que, en el violoncello, no existe una posición absolutamente canónica, pueden verse diferentes formas de colocar las piernas, diferentes inclinaciones, alturas, etc. Pero si creo que existen unos puntos claves que todas las posturas comparten y llevan a un buen resultado.

Por eso como he anunciado en el título vamos a ver los tres puntos clave para empezar a entender el arte de como este instrumento se debe posar sobre nosotros.

1 - El Suelo: La altura de la pica y el punto del suelo donde se posa es muy importante. Dependiendo de estos dos factores el instrumento estará más o menos inclinado con respecto a nuestro cuerpo y ejercerá una sensación más o menos invasiva. Para mi la sensación ideal es la intermedia, ni demasiado inclinado ni demasiado vertical. Encontrar la comodidad y el buen acceso al instrumento es la clave.

2 - El Esternón: El violoncello en el fondo se apoya en el esternón. El mástil pasa por nosotros hacia la izquierda de nuestra cabeza y termina encontrándose con esta zona de nuestro cuerpo. Importante que este sea el punto de apoyo principal. Aquí ejercemos de muro o pared para que de ese punto no pueda seguir pasando.

3 - La Rodilla Izquierda: Un punto importante. Tengamos en cuenta que la punta inferior izquierda de la tapa inferior deberá situarse cercana a la zona interna de la rodilla izquierda (casi donde dobla). Es muy importante tener en cuenta que la pierna derecha realmente no ejerce ningún tipo de apoyo al cello, queda completamente libre. El violoncello finalmente, al hacer contacto con la zona de la pierna que hemos indicado, se inclinará ligeramente hacia nuestra derecha permitiendo un mejor acceso a la cuerda de LA, que siempre al principio es una de las cuerdas que más problemas plantea.

Apoyar el cello correctamente es un primer paso importantísimo. Te animo a practicar unos cuantos días, o semanas para que la postura sea correcta, cómoda, instintiva y nada forzada. Un buen ejercicio es abrazarte al instrumento y balancearte con él. Que el violoncello empiece a formar parte de ti.

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