Razones para aprender a tocar un instrumento

Hola! Soy Elzbieta. En la publicación de hoy voy a exponer unos sólidos argumentos que deberían convencer a cualquier padre, si aún tiene la duda, en el momento de escoger una actividad que desarrolle a sus hij@s.


                                   las manitas de mi alumno Jaime, 8 años


5 razones para aprender a tocar un instrumento

No hace falta ser un músico profesional para disfrutar de los beneficios de aprender a tocar un instrumento. Si observáis que vuestros hijos se inclinan por tocar un instrumento y la música despierta en ellos cierto interés deberías ayudarles a desarrollar esta faceta artística por los siguientes motivos:

1. Estudiar música influye en el aprendizaje
Aprender música implica un ejercicio intelectual muy grande. Hacen falta ciertas habilidades motrices para poder tocar un instrumento, lingüísticas para poder interpretar el lenguaje musical y una inteligencia lógico-matemática para entender patrones rítmicos e interválicos.

2. Manera sana de aprovechar su tiempo libre
En vez de estar con cosas que no aportan ni llenan por dentro, un niño que estudia música dedica su espacio del tiempo libre a descubrir el instrumento y, a la vez, eso le pude llevar a otros lugares, conocer y relacionarse con diferentes personas.

3. Influye en el desarrollo del cerebro
Está científicamente comprobada la influencia de aprender la música sobre el celebro. Puedes leer más acerca de este tema en mi publicación anterior Fortalecimiento duradero del cerebro gracias a las lecciones de música en la infancia.

4. Desarrolla emocionalmente y reduce el estrés
Gracias al estudio riguroso de la música aprendemos una mayor cantidad de posibilidades expresivas para nuestros sentimientos. También algunos estudios aseguran que aprender música ayuda a prevenir problemas cardíacos asociados a la ansiedad y al estrés.

5. Desarrolla disciplina, fortalece la autoestima y crea una mentalidad de superación
Una  de las cosas más hermosas de aprender a tocar un instrumento es ver como, mediante la sola práctica, uno va logrando cosas que en algún momento fueron vistas como imposibles. Esta consecución constante de logros acarrea consigo un fuerte sentimiento de superación personal y fortalece la idea de que gracias al trabajo uno puede alcanzar sus objetivos.


Los antiguos griegos tenían una distinción muy clara entre talento y habilidad: talentosos eran aquellos que tenían una facilidad natural e innata para algo, mientras que los hábiles eran aquellos que, sin tener aparente talento, lograban destacar mediante la práctica y el trabajo. Por lo tanto, no es el talento lo que determina el resultado final, sino la dedicación y el esfuerzo que uno ponga para lograr resultados. En la mayoría de los casos el problema no es falta de talento, sino falta de motivación.


Fuente: www.eldefinido.cl

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